Era una furia de la naturaleza. Impetuoso, con el alma de un ser indestructible, violento, abocado a reinar con puño de hierro entre los asociados de los Corleone. Por ello, su muerte, la de Sonny Corleone, no podía ser de otra manera: centenares de balazos en una emboscada en el peaje de una autoestopista. Borbotones de sangre y explosiones por todo su cuerpo. Más que un asesinato, una aniquilación del personaje de El padrino. La de James Caan, que falleció el miércoles por la tarde en su casa de Bevery Hills, según ha anunciado su familia en su cuenta de Twitter, llegó mucho más tarde, medio siglo después de aquel estreno, y así ha dejado un legado para el cine de títulos fundamentales como Ladrón, Misery, Jardines de piedra, Llega un jinete libre y salvaje o Rollerball. Su físico, su espalda completamente rectangular y sus andares de estibador encajaban en papeles contundentes. Con eso y talento ha mantenido una larga carrera, solo interrumpida por sus problemas personales en los ochenta, hasta su fallecimiento. A sus 82 años, Caan se había convertido en otro de esos actores míticos de la factoría Coppola, y en un tuitero que compartía fotos de sus rodajes antiguos bajo un lema: “End of tweet”.

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El intérprete, compañero de universidad de Francis Ford Coppola, trabajó en películas como ‘Ladrón’, ‘Rollerball’, ‘Jardines de piedra’, ‘Llueve sobre mi corazón’ o ‘Misery’Leer más

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