“Stop the war”. Que pare la guerra. El mensaje, proyectado en letras gigantes sobre la piedra medieval del Palacio de los Papas, puso fin a la representación inaugural de la 76ª edición del festival de Aviñón, principal certamen teatral del continente europeo. Fue el estímulo definitivo para levantar una ovación de varios minutos, una de las más entusiastas de los últimos años, en un encuentro conocido por la dureza de su público, nunca tímido a la hora de desertar y abuchear. Esta vez, poseído por un indudable pathos, le dedicó un largo aplauso que puso fin al estreno de El monje negro, montaje inspirado en un cuento semidesconocido de Chéjov que ha dirigido el ruso Kirill Serébrennikov.

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La ciudad de los 1.600 espectáculos

Cada mes de julio, Aviñón se convierte en capital de un polo cultural que vibra especialmente en verano. La región de la Provenza, que albergó hasta 900 festivales artísticos en 2021, cuenta con otras bazas como Arlés, donde estos días empieza el mayor certamen fotográfico del continente; Aix-en-Provence, sede de un prestigioso festival de arte lírico que también arranca en estas fechas, y Marsella, que en la última década ha ido ganando enteros al dotarse de nuevos equipamientos culturales. Sin embargo, Aviñón todavía ejerce de epicentro de esta escena sureña. El festival sigue siendo, 75 años después de su fundación, una cita ineludible por la valentía de su programación, que nunca queda lejos del comentario sobre la actualidad política y social.

Tras la edición de 2020, suspendida por la pandemia, y la de 2021, que se celebró a medio gas, el festival recupera este año una relativa normalidad. Lo demostró la celebración del tradicional desfile que cruza las calles del centro, en el que participan las compañías que representarán los más de 1.600 espectáculos que se estrenarán en la ciudad hasta el 26 de julio. Se reparten entre el elitista programa oficial, formado por una exquisita selección de 40 obras llegadas de todo el mundo, y el llamado off, mucho más popular, convertido en el mayor mercado de artes escénicas de Europa y al que acuden programadores de los teatros franceses, además de cientos de miles de aficionados. Dentro del primero, sobresale la compañía barcelonesa El Conde de Torrefiel, que a partir del 20 de julio presentará su obra Una imagen interior. Serán los únicos representantes españoles de esta edición.

El ruso Kirill Serébrennikov, exiliado en Berlín por sus críticas al régimen, se consagra con ‘El monje negro,’ una pesadilla malsana sobre las dos almas de Europa que concluye con un gran mensaje pacifistaLeer más

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