El mundo, para la industria editorial, se divide en dos partes: la ficción y la no ficción (aunque a veces las fronteras entre ambas sean porosas y polémicas). La no ficción es un cajón de sastre donde se encuentran manuales para hacer gin tonics extraordinarios, recopilaciones de ejercicios de Pilates, recetarios de gastronomía asturiana, biografías de celebrities o guías botánicas. Pero también ahí se enmarca el género del ensayo, que reflexiona sobre el mundo real (al menos la gran mayoría de las veces, porque, aunque raros, también hay ensayos de ficción, como Tlön, Uqbar, Orbis Tertius, de Jorge Luis Borges). Si bien el ensayo ocupa una posición minoritaria dentro de esta taxonomía, hay razones para pensar que está acorde con el zeitgeist o espíritu del tiempo contemporáneo, de igual manera que el teatro conecta de manera profunda con el Siglo de Oro español, la poesía con la primera mitad del XX o la novela con la segunda. El goteo de grandes best sellers en el género hace que las editoriales se animen a probar suerte.

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Impulsado por algunos éxitos de ventas, adquiere relevancia en una época caracterizada en la que la tecnología y las redes sociales avivan la discusión sobre la realidadLeer más

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