El Museum für Moderne Kunst, abreviado como MMK, en Fráncfort, tiene una arquitectura intrincada llena de habitaciones. Desde fuera, parece un pedazo de pastel. Así lo llamaba el artista Claes Oldenburg. El porqué tiene que ver con la forma triangular del edificio, diseñado por Hans Hollein, que aglutina una de las colecciones más completas de arte pop y minimalista norteamericano. El edificio posmoderno realza sobremanera las obras de Marcel Duchamp (1887-1968) reunidas en una de las mayores exposiciones retrospectivas del artista. Hay casi 700 de 1902 a 1968 que ocupan los tres pisos, y no solo las paredes, también los techos. Considerado uno de los creadores más influyentes del siglo XX, hacía más de dos décadas que su trabajo no se reunía casi en su totalidad. Sus revolucionarias ideas y su inteligencia iconoclasta son todavía hoy una referencia en el arte. Su camino fue irrepetible: una osadísima aventura en la que el arte se concebía como una cosa mental, fiel al espíritu de Leonardo da Vinci.

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El MMK de Fráncfort reúne casi 700 obras del creador en una de las revisiones históricas más completas del icono de la modernidadLeer más

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