Las decenas de estibadores que llevan toda la semana plantados en la rotonda de acceso al puerto de Felixstowe, en la costa este de Inglaterra, reciben constantes muestras de apoyo, con el sonido del claxon o a viva voz desde la ventanilla, por parte de los conductores que pasan cerca de ellos. 1.900 trabajadores de la principal puerta de acceso a las mercancías que llegan al Reino Unido —un 43% de las importaciones— han respaldado masivamente una huelga de ocho días. Piden un aumento salarial cercano al 10%, el nivel en el que se sitúa actualmente la inflación del país. La empresa, que en 2020, en el pico de la pandemia, llegó a tener unos beneficios de 72 millones de euros antes de impuestos, ofrece un incremento cercano al 7,5%. No hay entendimiento.

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El país concentra males en su economía como el incremento del precio de la energía, una espiral alcista y escasez de mano de obra con un Gobierno paralizado a la espera del sucesor de Boris JohnsonLeer más

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