La cámara siempre ha amado a Penélope Cruz. La cuida, la disfruta, la admira. Tras tantas aventuras juntas, ambas se conocen de sobra. Y, aun así, siempre descubren algo nuevo. Tal vez por eso, en el arranque de L’immensità, el foco se acerca a milímetros del rostro de la actriz, en busca de algún destello escondido. Aunque la auténtica revelación llega unas secuencias más tarde: suena Prisencolinensinainciusol, de Adriano Celentano. Y la intérprete baila desenfrenada en la piel de Raffaella Carrà.

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La actriz canta, baila y encarna en italiano a una ‘mamma’ en ‘L’immensità’, de Emanuele Crialese. ‘The Whale’, de Darren Aronofsky, propone un extraordinario y descarnado retrato de la obesidad y la soledadLeer más

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