Rusia reconoce por primera vez de manera explícita que no reanudará el bombeo por el gasoducto Nord Stream, una de las grandes vías de entrada de gas en la UE desde Rusia hasta el inicio de la tensión por Ucrania. El Kremlin ha sido rotundo este lunes y ha advertido de que el gasoducto permanecerá cerrado mientras permanezcan en vigor las sanciones en su contra, o al menos las que afectan a la industria gasista rusa. Moscú cortó ese grifo, que conecta el territorio ruso con Alemania por el lecho del mar Báltico, el pasado viernes indefinidamente tras anunciar el hallazgo de unos supuestos fallos nuevos en la única unidad de compresión que operaba en la estación de Portovaya, donde la vía entra en el Báltico, y ya no quedan más turbinas de repuesto. Con este mensaje, queda claro que la interrupción será ya permanente.

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El Kremlin condiciona la reactivación del tubo, cortado el pasado viernes por supuestos fallos técnicos, al levantamiento de las sanciones occidentalesLeer más

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