“En el siglo XXI, el sexo de las bailaoras se está convirtiendo en arma de creación y contestación”, explica la catedrática de antropología Cristina Cruces Roldán por teléfono. Y añade: “En el atlas de la geografía humana de las flamencas esa parte de su anatomía ha estado como la base de Rota en Google Maps: desaparecida”. Efectivamente, el flamenco ha ignorado tradicionalmente el sexo y la sexualidad de las flamencas, algo más llamativo en las bailaoras, que trabajan con su cuerpo. “Es que tienen fama de pasionales pero no son sexuales. Esa parte ha estado muy reprimida, sobre todo en las mujeres”, cuenta a EL PAÍS Lucía Álvarez, La Piñona, que el próximo martes presenta en los Teatros del Canal de Madrid Insaciable, obra que estrenará también en la Bienal de Sevilla el 21 de septiembre.

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‘Insaciable’ es la nueva obra de Lucía ‘La Piñona’, flamenca de una generación que ya no evita la sexualidad sobre las tablasLeer más

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